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martes, 19 de abril de 2016

De Lima a Jamaica, la discapacidad ya no significa exclusión

Un 10% de latinoamericanos viven con alguna discapacidad, y son una de las comunidades más vulnerables a la pobreza y el desempleo. Pero eso está cambiando con nuevos iniciativas



Kavian Moran, recepcionista en Kingston.Kavian Moran, recepcionista en Kingston.  Banco Mundial

Shanise sueña con la vida después de graduarse. Inteligente y estudiosa habla orgullosamente de su deseo de ser trabajadora social.
Lo que hace diferente a su historia del resto de sus amigas, en Kingston, Jamaica, es que ella vive con discapacidades visuales y limitaciones de movilidad que requieren que use un andador para desplazarse.
El 10% de la población latinoamericana vive hoy en día con una discapacidad, un porcentaje que se prevé subirá en la medida en que la población envejece. Y de estas personas, se calcula que hasta un 90% están fuera de la fuerza laboral y el 82% viven en pobreza.
“Las barreras al empleo para las personas con discapacidades son grandes retos al desarrollo”, destaca Junko Onishi, especialista senior en protección social del Banco Mundial. “Experimentan altos niveles de estigmatización por la parte del público en general y los empleadores con respecto a sus habilidades, lo cual a menudo refuerzan la exclusión social que enfrenta esta población”, agrega.

Consagrado en la ley

Todos los países de América Latina –excepto Surinam- han ratificado el convenio internacional sobre los derechos de las personas con discapacidades. Aunque existe la voluntad, el camino es largo y requiere esfuerzos en dos frentes: los asuntos prácticos y los estereotipos.
Se calcula que alrededor de dos tercios de los niños con discapacidades en Latinoamérica no asisten a la escuela. En muchos casos, es por la falta de infraestructura necesaria, lo que implica que no pueden llegar a la escuela, o cuando llegan no pueden participar en clase por falta de conocimiento o recursos.
Y estas carencias les persiguen a la adultez. Al no poder acceder a las instalaciones públicas, sus oportunidades están restringidas, y en la mayoría de casos se ven confinados en casa y, por consiguiente, en la pobreza.
“El acceso limitado a los lugares de trabajo, los altos costos de las tecnologías adaptativas requeridas para su integración en tales espacios y el alcance geográfico limitado de las organizaciones que les sirven, forman una barrera importante al empleo de las personas con discapacidades”, explica Onishi.

Luchar contra el estigma

Las mejoras de infraestructura y de política son solo una cara de la moneda. Es imposible llegar a ponerle fin a la discriminación sin también hacerle frente a los estereotipos comunes hacia las personas con discapacidades.
En Jamaica, los mitos y las actitudes negativas con respecto a las personas con discapacidades aún existen y representan una barrera difícil de superar a la hora de acceder a la sociedad.
“Cuando hicimos un asesoramiento de las necesidades de las personas con discapacidades descubrimos que existían estigmas y estereotipos incluso dentro de sus propias familias”, recuerda Onishi. “Casi dos tercios de sus padres o responsables en Jamaica no creían que se podría entrenar a su hijo”.
Sin embargo, en Kingston, Shanise rompe con el estigma. Es beneficiaria de un programa apoyado por el Banco Mundial para promover la inclusión social y económica de las personas con discapacidades en Jamaica.
“Qué esté yo acá [en el trabajo] ayuda a destacar a otras personas con discapacidades. A través de mí, más gente verá que somos igual que los demás y tenemos derechos y somos capacitados”, afirma vehementemente.

Una región en transformación

Un intercambio de conocimientos entre Ecuador, El Salvador, Haití, Jamaica y Perú en 2013 puso en marcha esfuerzos para mejorar la calidad de vida de los latinoamericanos con discapacidad.
Y los próximos pasos ya se dan:
  • En Lima se está trabajandopara alcanzar la movilidad universal. La construcción y reparación de aceras más amplias, rampas para sillas de ruedas y pasos de peatones dará mayor accesibilidad a toda la ciudad. Además la nueva línea de metro incluirá en sus diseños para facilitar el tránsito personas con discapacidad.
  • El mismo servicio se ofrecerá en Ecuador, donde el nuevo metro ha sido diseñado para ser 100% accesible para personas con discapacidad. En los últimos años, el país se ha convertido en laboratorio regional en discapacidades y busca la inclusión real en el ámbito del empleo. Hoy en día, la ley ecuatoriana indica que el 4% de empleados públicos y privados deben ser personas con discapacidad.
  • Y en Jamaica un programa busca revertir la tendencia global de falta de acceso a servicios de salud para las personas con discapacidades. A través de la traducción en lenguaje de señas, el país busca reducir la tasa de infección de VIH entre las personas sordas.
* Mary Stokes es productora online del Banco Mundial.
Fuente: El País

sábado, 9 de abril de 2016

América Latina no será por ahora una región de clase media

Iba camino a lograrlo en 2017, pero se estancó. La buena noticia es que la pobreza sigue cayendo


La desaceleración económica en Latinoamérica ha cobrado una nueva víctima: la expansión de la clase media.



Peatones y automóviles en una calle comercial de Sao Paulo, Brasil.
Peatones y automóviles en una calle comercial de Sao Paulo, Brasil.  Banco Mundial
La historia de su crecimiento no deja de ser impresionante: tres millones y medio de latinoamericanos se incorporaron a la clase media en 2014. Sin embargo, es un número bajo en relación a lo que se registró en la región entre 2002 y 2012, cuando “más de diez millones de latinoamericanos engrosaron cada año las filas de la clase media”, afirma el economista Oscar Calvo-González, gerente de la práctica de pobreza y equidad para América Latina y el Caribe del Banco Mundial.
A ese ritmo, América Latina iba en camino a convertirse en una región predominantemente de clase media en 2017, según cálculos del Laboratorio contra la Pobreza en América Latina (LAC EquityLab, en inglés) del Banco Mundial.

América Latina no será por ahora una región de clase mediaSin embargo, se produjo la caída de los precios internacionales de las materias primas (que habían impulsado el “boom” de la década 2002-2012) y eso provocó la desaceleración del crecimiento económico, especialmente en los países sudamericanos. En promedio ponderado la región entra a su quinto año consecutivo de desaceleración.
Esta nueva realidad aleja –y los expertos no se animan a vaticinar hasta cuándo- el horizonte de llegar a ser una región de clase media.
Sin embargo, hay dos buenas noticias. La primera es que la clase media –aunque no está creciendo al mismo ritmo que durante el “boom”- no ha disminuido (de hecho pasó del 34,8% de la población en 2013 al 35% en 2014). La segunda es que la pobreza continuó cayendo, cerca de un 1% entre 2013 y 2014.
Si la pobreza se redujo y la clase media se estancó, ¿qué sucede con la mayoría de los latinoamericanos? De acuerdo a las cifras del Banco Mundial, conforman el sector de los denominados vulnerables, que ganan entre US$4 y US$10 por día. De hecho, este sector es el que más ha venido creciendo en los últimos años.
¿Por qué vulnerables? Pues, porque corren más riesgo de caer en la pobreza que la clase media. “Minimizar que dicho riesgo se materialice será una agenda importante para la región, a medida que se adapta a un nuevo entorno económico", agrega Calvo-González. 
Mariana Kaipper Ceratti es productora online del Banco Mundial.
Fuente: El País